domingo, 26 de octubre de 2014





Alemania , es un país soberano centroeuropeo, miembro de la Unión Europea; su capital es Berlín. Su territorio, formado por dieciséis Bundesländer, limita al norte con el mar del Norte, Dinamarca y el mar Báltico; al este con Polonia y la República Checa; al sur con Austria y Suiza, y al oeste con Francia, Luxemburgo, Bélgica y los Países Bajos. La ciudad de Büsingen, enclavada en Suiza, también forma parte de Alemania. El territorio de Alemania abarca 357.168 km² y posee un clima templado. Con más de 80 millones de habitantes, representa la mayor población entre los estados miembros de la Unión Europea y es el hogar del tercer mayor grupo de emigrantes internacionales. Después de los Estados Unidos, Alemania es el segundo destino de las migraciones más popular en el mundo.



HISTORIA
Prehistoria y antigüedad
Se cree que la etnogénesis de las tribus germánicas se produjo durante la Edad de Bronce nórdica, O, como muy tarde, durante la Edad de Hierro pre-romana. Desde el sur de Escandinavia y el norte de Alemania, las tribus iniciaron su expansión al sur, este y oeste en el siglo I a. C., entrando en contacto con las tribus celtas de la Galia, así como Irán, el Báltico, y las tribus eslavas del Este de Europa. Poco se conoce sobre la historia temprana de los pueblos germánicos, excepto lo que se sabe a través de sus interacciones con el Imperio romano y los registros de hallazgos arqueológicos
Durante el reinado de César Augusto, los germanos se familiarizaron con las tácticas de guerra romanas, manteniendo al mismo tiempo su identidad tribal. En 9 a. C., tres legiones romanas dirigidas por Varo fueron aniquiladas por los queruscos y su jefe Arminio en laBatalla del bosque de Teutoburgo. Por lo tanto, la Alemania moderna, por lo que respecta al Rin y el Danubio, se mantuvo fuera del Imperio romano. En la época de Tácito, tribus germánicas se establecieron a lo largo del Rin y el Danubio, ocupando la mayor parte de la zona moderna de Alemania. El siglo III vio el surgimiento de un gran número de tribus germánicas del Oeste: alamanes, chatti, francos, frisones, sajones y turingios. En ese momento estos pueblos iniciaron el periodo de las grandes migraciones (o invasiones bárbaras, desde el punto de vista del Imperio Romano) que se extendió por varios siglos.

Sacro Imperio Romano Germánico (962-1806)
El imperio medieval se derivaba de una división del Imperio carolingio en 843, que fue fundada por Carlomagno en 800, y existió en diferentes formas, hasta 1806, su territorio se extendía desde el río Eider en el norte hasta la costa mediterránea en el sur.
Bajo el reinado de la Dinastía Sajona (919-1024), los ducados de Lorena, Sajonia, Franconia, Suabia, Turingia y Baviera se consolidaron, y el Rey alemán fue coronado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico de estas regiones en 962. Bajo el reinado de la Dinastía salia (1024-1125), el Sacro Imperio Romano Germánico absorbió el norte de Italia y Borgoña, aunque los emperadores perdieron el poder a través de la Querella de las Investiduras. Bajo los emperadores Hohenstaufen (1138-1254), los príncipes alemanes aumentaron su influencia hacia el sur y el este en los territorios habitados por los eslavos. En el Norte alemán crecieron ciudades prósperas como las de la Liga Hanseática.
El edicto de la Bula de Oro de 1356 fue la constitución básica del imperio que duró hasta su disolución. Se codificó la elección del emperador por siete príncipes electores. A partir del siglo XV, los emperadores fueron elegidos casi exclusivamente entre los provenientes de la Casa de Habsburgo.
Martín Lutero escribió Las 95 tesis, donde cuestionando la Iglesia católica en 1517, provocando con ello la Reforma Protestante. La iglesia Luterana fue reconocida como la nueva religión sancionada en muchos estados alemanes después de 1530. El conflicto religioso resultante condujo a la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), que devastó el territorio alemán. La población de los estados alemanes se redujo en un 30 %. La Paz de Westfalia (1648) terminó la guerra religiosa entre los estados alemanes, pero el imperio de facto fue dividido en numerosos principados independientes. Desde 1740 en adelante, el dualismo entre la monarquía Habsburgo de Austria y el Reino de Prusia dominó la historia alemana. En 1806, el Imperio fue invadido y disuelto como consecuencia de las Guerras napoleónicas.



Restauración y revolución (1814-1871)
Tras abdicar el último monarca del Sacro Imperio Romano Germánico, se inició, en los antiguos estados que lo componían, una dispar búsqueda por crear un estado nacional alemán unificado. La cuestión territorial se debatía entre la creación de una «gran Alemania», que incluyese los territorios germanófonos austriacos o una «pequeña Alemania», formada exclusivamente por otros estados. A esta disyuntiva se sumaba la cuestión institucional sobre el reparto de poder entre el pueblo y la corona.
La cuestión se planteó de manera concreta tras la caída del Primer Imperio francés. Napoleón, el emperador de los franceses, fue derrotado, pero el hecho de terminar con la dominación extranjera no les reportó a los alemanes una Alemania unida dentro de la Confederación Germánica, implantada en 1815.
En marzo de 1848, la revolución estalló en Alemania. Convertir a Alemania en un estado nacional e institucional suponía tener que definir qué pertenecía a Alemania. El primer Parlamento libremente elegido, en Fráncfort del Meno, descubrió que no era posible forzar el establecimiento de un estado nacional pangermánico, con inclusión de Austria. Este hecho planteó la solución de la «pequeña Alemania», en la forma de un imperio bajo la hegemonía del Reino de Prusia.
El parlamento exigió que, como emperador alemán, el rey de Prusia tendría que renunciar a su carácter divino y concebirse a sí mismo como ejecutor de la voluntad del pueblo, exigencia ésta que el monarca rechazó en 1849, impidiendo de esta forma que se realizara la unificación alemana.
En la década de 1860 el Canciller  Otto von Bismarck favoreció en Prusia  al ejecutivo contra el Parlamento. La cuestión del poder político externo se resolvió con la Guerra de las Siete Semanas en 1866, en el sentido de la «pequeña Alemania».

El imperio alemán (II Reich)
El Imperio alemán se funda el 18 de enero de 1871 tras la victoria de Prusia en la Guerra franco-prusiana, y se consigue la unificación de los diferentes estados alemanes en torno a Prusia, excluyendo a Austria. Así Prusia se convierte en Alemania, bajo el liderazgo del canciller Otto von Bismarck, quien será el verdadero artífice de la unificación; posiblemente uno de los estadistas más importantes del siglo XIX. Se inicia un período de gran desarrollo nacional alemán en todos los campos: economía, política y milicia.
Desde entonces Alemania se transforma junto al Reino Unido en una de las dos grandes potencias mundiales, sin ambiciones coloniales durante el gobierno de Bismarck.
A partir de este punto y durante las siguientes dos décadas se establecen los llamados "sistemas bismarckianos", que dominan la política europea. En el Congreso de Berlín de 1878 se reúnen los representantes de varios Estados europeos bajo la presidencia de Bismarck con el propósito de reorganizar los Balcanes tras la Guerra Ruso-Turca de 1877–1878, así como para equilibrar los intereses deInglaterra, Rusia y Austria-Hungría en la zona. Después, Bismarck convoca entre 1884 y 1885 la conferencia de Berlín en la que las potencias fijan las pautas para el reparto colonial de África.
Con la coronación de Guillermo II como Káiser, se inicia un enfrentamiento entre él y Bismarck, el cual provoca la caída del canciller en 1890. El emperador será incapaz de continuar con las políticas implantadas por Bismarck, y Alemania se ve poco a poco en la incapacidad de mantener el equilibrio europeo, que para entonces era más que nunca la base del equilibrio mundial.
En 1914 estalla la Primera Guerra Mundial que, al provocar la derrota de Alemania en 1918, marca el fin de la dinastía Hohenzollern. Las naciones vencedoras imponen el Tratado de Versalles.









República de Weimar (1919-1933)
Tras la derrota en la Primera Guerra Mundial, se constituye la República de Weimar en 1919. Es un periodo de gran inestabilidad debido a la fragmentación parlamentaria en partidos minoritarios y al rechazo de los militares a aceptar la derrota y los acuerdos impuestos por los vencedores.
La crisis económica como consecuencia del Tratado de Versalles que hacía que Alemania pagara grandes tributos como trofeo de guerra y la hiperinflación conlleva la ruina para una gran parte de la clase media, y esta situación se agrava tras la Gran Depresión de 1929. La impresión irracional de dinero durante la república de Weimar produjo una hiperinflación que hace que hasta el día de hoy los alemanes le teman a la inflación, al revés de lo que ocurre en USA que le temen a la deflación.
Así se produce una situación propicia para el auge de ideas nacionalistas y ultraderechistas. En las elecciones de 1933, el Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores (NSDAP, nazi) consigue llegar al poder, y finalizará enseguida la primera experiencia democrática alemana.

LOS NAZIS EN EL PODER

Alemania fue objeto de una lenta agonía. En tan solo 12 años de lo que Hitler había concebido como “mil años de régimen” se asesinó a políticos de la oposición, intelectuales y artistas, o se les obligó a ocultarse o exiliarse, la cultura del terror y la denuncia inundó casi toda la sociedad alemana, y la rica herencia judía europea se vio notablemente diezmada.
En abril de 1933, Joseph Goebbels, jefe del eficiente Ministerio de Propaganda, anunció un boicot a los negocios de judíos. Poco después, estos fueron expulsados de la Administración y se prohibió la presencia de individuos de “raza no aria” en muchas profesiones, empresas e industrias. Por las Leyes de Nuremberg (1935) se privó a los no arios de la ciudadanía alemana y se les prohibió casarse o mantener relaciones sexuales con arios; cualquiera que incumpliera estas leyes racistas se enfrentaba a la pena de muerte y, además, debía correr con los gastos de su juicio y ejecución.
Hitler obtuvo mucho apoyo de las clases medias mediante la inyección de grandes sumas de dinero en programas de empleo, muchos de ellos destinados a cubrir las nuevas necesidades de las industrias pesadas y de rearmamento. En Wolfsburg (Baja Sajonia), la primera fábrica de Volkswagen, fundada en 1938, empezó a producir vehículos asequibles.
Ese mismo año, las tropas de Hitler fueron bien recibidas en Austria. Con el fin de evitar otra guerra sangrienta, los gobiernos internacionales aceptaron la anexión de Austria. En esta línea contemporizadora, en septiembre de 1938, Hitler, Mussolini (Italia), Neville Chamberlain (Reino Unido) y Eduardo Daladier (Francia) firmaron el Acuerdo de Munich por el que se entregaba a Hitler la porción sur de Checoslovaquia, en su mayoría de etnia germana. En marzo de 1939 ya se había anexionado también Moravia y Bohemia.

LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
Los primeros años
En agosto de 1939, Hitler y la URSS de Stalin firmaron un pacto de no agresión por el que el eje Tokio-Berlín-Roma se expandía para incluir a Moscú (Hitler ya había firmado acuerdos con Italia y Japón). Un protocolo secreto soviético-alemán que dividía el este de Europa en esferas de interés garantizaba la neutralidad soviética.
A finales de agosto, el falso ataque a una emisora de radio alemana en Gleiwitz (Gliwice, Polonia) organizado por las SS proporcionó a Hitler una excusa para invadir Polonia, incidente que desencadenó la Segunda Guerra Mundial: tres días después, el 3 de septiembre de 1939, Francia y el Reino Unido declararon la guerra a Alemania.
Polonia cayó rápidamente ante el gigante germano, y pronto también Bélgica, los Países Bajos y Francia. En junio de 1941, Alemania incumplió el pacto de no agresión firmado con Stalin y atacó la URSS. Sin embargo, la Operación Barbarroja, inicialmente exitosa, terminó provocando la retirada de las tropas de Hitler. La derrota del Sexto Ejército Alemán en Stalingrado (hoy Volgogrado) el invierno siguiente elevó notablemente la moral soviética.

La solución final
A petición de Hitler, en la Conferencia de Wannsee (Berlín) de enero de 1942, se ideó un protocolo envuelto en jerga administrativa por el que se sentaban las bases del asesinato de millones de judíos. El Holocausto nazi fue un genocidio sistemático, burocrático y meticulosamente documentado, llevado a cabo por 100 000 alemanes, pero con el acuerdo tácito de muchísimos más.
Las tropas de las SS aterrorizaban y ejecutaban sistemáticamente a las poblaciones judías de las zonas ocupadas. Hitler envió a los judíos a campos de concentración de Alemania (Sachsenhausen, Buchenwald y Mittelbau Dora, entre otros) y el este de Europa. También las minorías gitanas, los oponentes políticos, los sacerdotes, los homosexuales, los que luchaban en la resistencia y los delincuentes habituales fueron encarcelados en una red de 22 campos, la mayoría en Europa del este. 165 campos de trabajo (como el de Auschwitz-Birkenau en Polonia) proporcionaban mano de obra a las grandes industrias, entre ellas IG Farbenindustrie AG, productora del llamado Zyclon B, compuesto de ácido cianhídrico utilizado en las cámaras de gas para el exterminio de más de tres millones de judíos. El antiguo cuartel general de este conglomerado es hoy parte del campus universitario de Frankfurt del Main. De los aproximadamente siete millones de personas enviadas a los campos nazis, solo 500 000 sobrevivieron.
La poderosa maquinaria de terror nazi aplastaba inmediatamente cualquier resistencia a Hitler, pero esta nunca se desvaneció por completo. El 20 de julio de 1944, Claus Schenk Graf von Stauffenberg y otros oficiales de alto rango protagonizaron un intento fallido de asesinar al Führer por el que fueron ejecutados. El exterminio de judíos y otras atrocidades del régimen se recogían en los panfletos anti-nazis distribuidos en Munich y otras ciudades por “la Rosa Blanca”, grupo de universitarios a la mayoría de los cuales la resistencia les costó la vida.






DOS ALEMANIAS, LA ORIENTAL Y LA OCCIDENTAL
En septiembre de 1948, en medio de la fría relación entre Este y Oeste, la ciudad de Bohn, a orillas del Rin, reunió a los representantes del Gobierno de Alemania occidental con el fin de redactar una constitución para la nueva República Federal Alemana (RFA). Un año más tarde, Konrad Adenauer (1876-1967), alcalde de Colonia durante los años de la República de Weimar, fue elegido, a sus 73 años, primer canciller de la RFA. Bonn, ciudad natal de Adenauer, fue la candidata natural como capital provisional del nuevo Estado.
Alemania oriental correspondió adoptando su propia constitución para la República Democrática Alemana (RDA). Sobre el papel, garantizaba a sus ciudadanos la libertad de prensa y religión, y el derecho a huelga, pero en la práctica dichas libertades se vieron fuertemente limitadas. En Berlín, su capital, se estableció un sistema bicameral (una de las cámaras fue abolida más tarde) y Wilhelm Pieck pasó a ser el primer presidente del país. Sin embargo, desde el principio, el Partido Socialista Unificado de Alemania (SED), dirigido por Walter Ulbricht, dominó la política económica, judicial y de seguridad.
Como consecuencia de la política centralista, los estados orientales de Sajonia, Mecklenburg-Pomerania occidental, Sajonia-Anhalt y Turingia se dividieron en 14 regiones administrativas, y en 1950 se creó el célebre Servicio de Seguridad del Estado (Ministerium für Staatssicherheit, también conocido como Stasi) para garantizar la lealtad al SED. Los trabajadores empezaron a depender económicamente del Estado debido a la colectivización de las granjas y la nacionalización de la producción, como fue el caso de la fábrica de automóviles Horch de Zwickau, cerca de Leipzig (que más tarde fabricó Trabants como respuesta del Este a los Volkswagen de la RFA).
En las zonas soviéticas, el exterminio de los nazis fue, en general, rápido y cruel. En la zona occidental, los Aliados celebraron juicios por crímenes de guerra en el juzgado 600 de Nuremberg (actualmente abierto a los visitantes).

LA DÉCADA DE 1950
La visión económica del bávaro aficionado a los puros Ludwig Erhard (1897-1977) desató el milagro económico de la RFA. Entre 1951 y 1961, la economía alcanzó un índice de crecimiento anual medio del 8%.
Erhard fue ministro de Economía y después vicecanciller durante el gobierno de Konrad Adenauer. Sus medidas fomentaron la inversión e impulsaron la actividad económica con el fin de sustentar el sistema occidental capitalista del Estado del bienestar. Ayudó a crear la Comunidad Europea del Carbón y el Acero, destinada a regular la producción de carbón y acero en Francia, Italia, la RFA y los países del Benelux, y logró la adhesión de la RFA, en 1958, a la Comunidad Económica Europea (la actual UE). El profundo temor de Adenauer a la URSS le llevó a perseguir una implacable política de integración con Occidente.
En la RDA, la muerte de Stalin en 1953 despertó esperanzas de reforma nunca satisfechas. La extrema pobreza y las tensiones económicas tan solo alentaron al Gobierno a establecer objetivos de producción más elevados. El descontento latente se tradujo en violencia el 17 de junio de 1953, cuando un 10% de los trabajadores de la RDA se echó a las calles. Las tropas soviéticas aplastaron la revuelta, con un resultado de cientos de muertos y el arresto de 1200 personas. Las diferencias económicas se convirtieron en militares cuando la RFA entró a formar parte de la OTAN en 1955 y la RDA se adhirió al Pacto de Varsovia, al que perteneció de 1956 a 1990.
EL MURO DE BERLÍN
El éxodo de jóvenes trabajadores bien formados de la RDA a la RFA en busca de mejor fortuna sacudió tanto la ya maltrecha economía de la RDA que el Gobierno, con el consentimiento soviético, decidió levantar un muro para contenerlos. El Muro de Berlín, el símbolo más notable de la Guerra Fría, dividió Berlín en dos mitades la noche del 12 de agosto de 1961. La frontera interna de Alemania quedó vallada y minada.
Después de encerrar tras el Muro al resto de su inquieta población (330 000 alemanes orientales huyeron al lado occidental solo en 1953), la RDA lanzó una nueva política económica destinada a mejorar su situación. Y lo consiguió. El nivel de vida nacional alcanzó el máximo del bloque de países del Este y la RDA se convirtió en su segunda mayor potencia industrial (después de la URSS).

El nombramiento de Erich Honecker (1912-1994) en 1971 supuso el inicio del acercamiento a Occidente y la mejora de la aceptación internacional de la RDA. Honecker era afín a la política soviética (reemplazó las cláusulas de reunificación de la Constitución de la RDA por una declaración de alianza irrevocable con la URSS en 1974), pero sus medidas económicas favorecieron un renacimiento económico que se mantuvo hasta el estancamiento de finales de la década de 1980.